La siguiente historia tiene lugar en enero de 1993. Los eventos y personajes retratados son ficción y cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.
PRÓLOGO
El día 14 de Octubre de 1991 estaba completamente nublado y un frio glacial se había apoderado de la ciudad de Nueva York, conocida como el centro financiero de Estados Unidos y sus innumerables rascacielos, como el Empire State. También era la ciudad sede de un equipo de béisbol muy famoso, los Yankees de Nueva York. Para ser otoño, el frio era terrible y las copas de los árboles se movían al compás de las ráfagas de viento. Las personas caminaban presurosas por las calles en grandes masas y los automóviles se veían a lo largo de toda la ciudad. Los conductores, víctimas del estrés diario, tocaban el claxon para que los demás coches avanzaran y dejaran el paso libre, para llegar a tiempo a los destinos correspondientes de cada uno.
Entre las masas de gente que caminaba por las calles iba un anciano de 67 años con cabello grisáceo, cara surcada por arrugas y de complexión normal. Su nombre era Jonás Gogui y era un experimentado agente de la CIA, que anteriormente prestó sus servicios para el FBI. Su caminar era presuroso. Pensaba retirarse pronto, pero no quería abandonar su oficina como miembro de División, es decir, tenia un alto rango. Llevaba en su mano un portafolio negro y vestía con un traje del mismo color como corbata rojo carmín.
Entonces, un automóvil negro Alfa Romeo se detuvo a su lado. Caminó más rápido para evitarlo, pero el vehiculo lo seguía. <
El pasajero del asiento del copiloto se volteó y se quitó los lentes negros. Gogui iba en medio, a su lado, los grandulones. El cabello del copiloto era negro como la noche al igual que sus profundos ojos con una mirada asesina, tenía una barba de tres días y una cicatriz que atravesaba su ojo derecho. Portaba una cara chamarra negra fabricada con piel y unos lujosos zapatos del mismo color. Sacó un cigarrillo de una cajetilla que traía en un bolsillo de la chaqueta y lo arrojó al anciano, luego le paso un encendedor violeta.
-Disfruta el cigarrillo, Jonas-
-¡Desgraciado! ¡¿Qué quieres de mi, inmundo bastardo?!-Gritó el anciano, escupiéndole en la cara
-Mi dinero-Contestó fríamente el mafioso.
Jonás se aterró al escuchar “mi dinero”. A pesar de ser un director regional de las instalaciones de la CIA en la Gran Manzana, tenía deudas con el banco y necesitaba pagarlas pronto, entonces recurrió al “Señor de La Mafia”, el mafioso más temido en los Estados Unidos de América y que siempre lograba escapar de los federales y la policía, intacto, pero usando sus métodos particulares. Se contaba que si las deudas que se tenían con él no eran saldadas a tiempo, había un sacrificio, por así llamarle.
El automóvil negro Alfa Romeo se detuvo en un lote baldío, muy lejano del centro de la ciudad de los rascacielos. “Señor de la Mafia” bajo y sacó a Jonás por la fuerza.
-Sal-
Jonás Gogui se volteó aterrado, suplicando perdón y más tiempo para liquidar la deuda. No quería morir aun. Un día antes, le había comentado a su hijo Leonard su caso, pero no pudo ayudarle. Abrumado, se resignó a morir sin dar aviso a la policía. Uno de los hombres robustos reviso al empleado de la Agencia Central de Inteligencia y le sacó su arma. Le quitó el cartucho y la arrojo. El mafioso, que tenía un alias, “John Doe”, que era el nombre con que se designaba a las personas desconocidas en Estados Unidos. Doe ordenó al director que se arrodillará. Él obedeció, nervioso.
John Doe sacó de su bolsillo izquierdo una pistola revolver de color gris y la colocó detrás de la cabeza del anciano de 67 años. Quitó la fría arma de la parte trasera de la cabeza y rompió los brazos del agente de la CIA. Acto seguido, le dio el tiro de gracia.
-Déjenlo en un bote de basura cualquiera de la ciudad-Ordenó “Señor de la mafia”-Qué el oficial Jack Cameron lo encuentre pronto-.

Como ya te mencione por el MSN, esta muy bien. Sigue asi. Apenas tenga un tiempo leo el capitulo 1.
ResponderEliminarSaludos.